y empiezo a preguntarme cuantas veces me puede decir mi compañera que me he equivocado, y repetirme el mismo fallo, sin que me de un cruce de cables...
y es que ha descubierto (me estaban haciendo un examen y yo sin enterarme) que me he equivocado en una cosa... así que en cuanto el jefe ha entrado en el despacho me ha informado de mi error en voz lo suficientemente alta como para que nos enteraramos los dos...
vale... me equivoco... lo reconozco... soy humana aunque a veces no lo parezca... mea culpa, pido perdón y sigo con mis cosas...
el jefe sale del despacho y reina el silencio, roto por las llamadas de teléfono y el sonido de mis tecleos...
abro correos, hago la caja, guardo las facturas...
vuelve el jefe, y mi compañera vuelve a informarme de que me he equivocado...
vaya! dos fallos!?
no... me doy cuenta al ir a su ordenador para mirar que se trata del mismo error del que ya hemos hablado antes...
el jefe sale del despacho y se acaba el tema... vuelvo a mi mesa y sigo con mis cosas...
y estoy tranquila hasta que el jefe vuelve a entrar y oigo a mi compañera que vuelve a decirme que me he equivocado... ya van tres fallos!?
no... seguimos hablando del mismo fallo, que por cierto ya está corregido, lo que parece que da el tema por solucionado, hasta que el jefe, que había salido, vuelve a entrar y entonces mi compañera me vuelve a informar de que me he equivocado...
miro el reloj, y como aún no son las seis de la tarde, me pregunto cuantas veces mas me dirá que me he equivocado de aquí a las siete y media (hora a la que cerramos) y entonces veo que el jefe viene hacia aquí... y sí... conforme entra el jefe en el despacho mi compañera vuelve a informarme de que me he equivocado... sí... sigue siendo el mismo fallo...
y me pregunto en que momento debería decirle (a ella pero con el jefe en el despacho, claro) que sí... que me equivoqué... y recordarle que le pregunté como se hacía y que fue ella la que me explicó como se hacía...
en fin... el jefe viene para aquí... me da a mí que voy a volver a oir que me he equivocado...
sí...
el blog de la hija del jefe
30/01/12
Hace tiempo que no tecleo en este blog, pero hoy siento que o vomito lo que siento (al menos parte del sentimiento) y pongo en letras lo que me pasa o me va a dar un colapso o me voy a echar a llorar; y si sigo llorando en mi mesa del despacho me voy a cargar de manera definitiva mi (maltrecha) fama de chica dura...
Sea como sea, hay cosas que sólo me sé sacar por escrito... quizás porque escribiendo puedes ordenar tus pensamientos... porque puedes ordenar las palabras y intentando hacer que alguien te entienda, conseguir entenderte un poco...
A lo que iba, que me disperso...
Hoy tengo un mal, mal, mal día... lo malo es que esto últimamente no es ninguna novedad. Mi compañera de despacho lleva un mes de baja por ansiedad, y si he de ser sincera la que al final va a terminar teniendo ansiedad voy a ser yo... por culpa de ella.
Y pensarás que soy injusta... a veces yo misma lo pienso... que si la pobre mujer tiene ansiedad, pues tiene derecho a pillarse una baja, desaparecer y dejarnos a los demás que sobrevivamos como podamos. Porque eso es lo que hacemos desde primero de año: sobrevivir como podemos.
Y es que aquí siempre hemos funcionado por partes... cada uno hace lo que le toca (o cada cual aguanta su vela) y vamos tirando. Pero si quien lleva la contabilidad desaparece de la noche a la mañana sin aviso previo, con una facturación a medias y el año sin cerrar y todo lo demás, pues te imaginarás que los que se quedan no sepan por donde tirar.
En este último mes estoy aprendiendo los misterios de la contabilidad a la fuerza, con prisas y con una inseguridad que me da dolor de barriga cada vez que me pongo a hacer algo.
Porque cada uno es como es, y yo soy de las que necesita saber lo que hace para sentirse segura, y como aquí no han habido explicaciones (y las pocas que han habido es mejor obviarlas) yo me noto desquiciada, insoportable y quizás (solo quizás) un poquitito amargada...
Ves, ya respiro hondo y me siento mas relajada... aunque sé que lo tecleado no me ayuda a solucionar mis problemas mas inmediatos (tengo que sentar facturas de proveedores, domiciliar pagos, emitir y enviar talones, facturar a los clientes, enviar las remesas al banco, imprimir los recibos para controlar los pagos y descubrir que pasos hay que seguir que todavía desconozco, porque no hay un manual que diga cuales son pasos, ni nadie que dé respuestas correctas, he llamado a mi compañera, pero hay que saber que preguntar y ella no parece dispuesta a ayudar demasiado, como si su trabajo fuera secreto de estado) al menos me he sacado parte de los demonios que me giran en torno...
Mañana o pasado, si puedo, seguiré poniendo en letras mi alma... no creo que sirva de nada, pero al menos ahorraré en psicólogos... el documento en blanco siempre ha sido un buen confidente en momentos como este...
Sea como sea, hay cosas que sólo me sé sacar por escrito... quizás porque escribiendo puedes ordenar tus pensamientos... porque puedes ordenar las palabras y intentando hacer que alguien te entienda, conseguir entenderte un poco...
A lo que iba, que me disperso...
Hoy tengo un mal, mal, mal día... lo malo es que esto últimamente no es ninguna novedad. Mi compañera de despacho lleva un mes de baja por ansiedad, y si he de ser sincera la que al final va a terminar teniendo ansiedad voy a ser yo... por culpa de ella.
Y pensarás que soy injusta... a veces yo misma lo pienso... que si la pobre mujer tiene ansiedad, pues tiene derecho a pillarse una baja, desaparecer y dejarnos a los demás que sobrevivamos como podamos. Porque eso es lo que hacemos desde primero de año: sobrevivir como podemos.
Y es que aquí siempre hemos funcionado por partes... cada uno hace lo que le toca (o cada cual aguanta su vela) y vamos tirando. Pero si quien lleva la contabilidad desaparece de la noche a la mañana sin aviso previo, con una facturación a medias y el año sin cerrar y todo lo demás, pues te imaginarás que los que se quedan no sepan por donde tirar.
En este último mes estoy aprendiendo los misterios de la contabilidad a la fuerza, con prisas y con una inseguridad que me da dolor de barriga cada vez que me pongo a hacer algo.
Porque cada uno es como es, y yo soy de las que necesita saber lo que hace para sentirse segura, y como aquí no han habido explicaciones (y las pocas que han habido es mejor obviarlas) yo me noto desquiciada, insoportable y quizás (solo quizás) un poquitito amargada...
Ves, ya respiro hondo y me siento mas relajada... aunque sé que lo tecleado no me ayuda a solucionar mis problemas mas inmediatos (tengo que sentar facturas de proveedores, domiciliar pagos, emitir y enviar talones, facturar a los clientes, enviar las remesas al banco, imprimir los recibos para controlar los pagos y descubrir que pasos hay que seguir que todavía desconozco, porque no hay un manual que diga cuales son pasos, ni nadie que dé respuestas correctas, he llamado a mi compañera, pero hay que saber que preguntar y ella no parece dispuesta a ayudar demasiado, como si su trabajo fuera secreto de estado) al menos me he sacado parte de los demonios que me giran en torno...
Mañana o pasado, si puedo, seguiré poniendo en letras mi alma... no creo que sirva de nada, pero al menos ahorraré en psicólogos... el documento en blanco siempre ha sido un buen confidente en momentos como este...
2.12.2011
yo un día de estos me voy a traumatizar...
y es que una abre el mail confiada, y zas...
pasa lo que pasa...
y es que (juro que es cierto)
me acaban de descubrir que hay formas de hacer daño
que hasta ahora no había contemplado...
y te estarás preguntando que me han podido escribir
que me ha traumatizado tanto...
así que transcribo:
"Le reenvío el e-mail en el que haceptavamos el presupuesto"
no me dirás que no duele...
lo dicho... yo un día de estos me traumatizo y después no sé que pasará...
y es que una abre el mail confiada, y zas...
pasa lo que pasa...
y es que (juro que es cierto)
me acaban de descubrir que hay formas de hacer daño
que hasta ahora no había contemplado...
y te estarás preguntando que me han podido escribir
que me ha traumatizado tanto...
así que transcribo:
"Le reenvío el e-mail en el que haceptavamos el presupuesto"
no me dirás que no duele...
lo dicho... yo un día de estos me traumatizo y después no sé que pasará...
matemáticas elementales
conste en acta que soy de letras (puras) pero...
te cuento:
recién levantada y sin haberme tomado aún el café, suena el teléfono del despacho, y yo contesto, claro...
era un cliente que preguntaba por un pedido que hizo y quería saber si ya lo habíamos recibido;
le pregunto el número de pedido, me lo da y lo pongo en espera para ir a buscarlo; lo encuentro y vuelvo al teléfono para decirle que no... que aún no lo hemos recibido y me dice:
- como es eso posible, si me dijisteis que tardaríais quince días en traerlo y lo pedí hace ya una semana?
y me ha tocado explicarle que si le dijimos que tardaría quince días en llegar y sólo ha pasado una semana desde entonces, pues que eso son siete días, con lo cual dentro de otra semana, puede que llegue...
y lo curioso? que el cliente me ha dicho que no lo tenía muy claro antes de colgarme... como si yo le estuviese liando...
o es que esta semana los días contaban doble?
te cuento:
recién levantada y sin haberme tomado aún el café, suena el teléfono del despacho, y yo contesto, claro...
era un cliente que preguntaba por un pedido que hizo y quería saber si ya lo habíamos recibido;
le pregunto el número de pedido, me lo da y lo pongo en espera para ir a buscarlo; lo encuentro y vuelvo al teléfono para decirle que no... que aún no lo hemos recibido y me dice:
- como es eso posible, si me dijisteis que tardaríais quince días en traerlo y lo pedí hace ya una semana?
y me ha tocado explicarle que si le dijimos que tardaría quince días en llegar y sólo ha pasado una semana desde entonces, pues que eso son siete días, con lo cual dentro de otra semana, puede que llegue...
y lo curioso? que el cliente me ha dicho que no lo tenía muy claro antes de colgarme... como si yo le estuviese liando...
o es que esta semana los días contaban doble?
siempre toca?...
el jefe se fue unos días de vacaciones... con la jefa claro...
y el hijo del otro jefe, de los días de vacaciones del jefe, decidió cogerse varios (no vino el viernes por la tarde, ni el sábado por la mañana, ni el lunes hasta las seis y media de la tarde, mas la tarde del miercoles... y como el jefe volvió el jueves, decidió cogerse él el viernes)
y el otro jefe, para compensar, esta mañana no ha venido a trabajar...
y mi compañera, claro, que aunque la tienda se caiga, y sepa que yo me paso las tardes sola, contestando al teléfono desde la caja, porque tengo que cobrar, y alguien tendrá que contestar a las llamadas, sigue viniendo por las mañanas...
y tengo la sensación de que siempre toca... y no puedo evitar preguntarme cuando me toca a mí... que digo yo que algún día me tendrá que tocar eso de no venir a trabajar... no?
vamos, digo yo...
y el hijo del otro jefe, de los días de vacaciones del jefe, decidió cogerse varios (no vino el viernes por la tarde, ni el sábado por la mañana, ni el lunes hasta las seis y media de la tarde, mas la tarde del miercoles... y como el jefe volvió el jueves, decidió cogerse él el viernes)
y el otro jefe, para compensar, esta mañana no ha venido a trabajar...
y mi compañera, claro, que aunque la tienda se caiga, y sepa que yo me paso las tardes sola, contestando al teléfono desde la caja, porque tengo que cobrar, y alguien tendrá que contestar a las llamadas, sigue viniendo por las mañanas...
y tengo la sensación de que siempre toca... y no puedo evitar preguntarme cuando me toca a mí... que digo yo que algún día me tendrá que tocar eso de no venir a trabajar... no?
vamos, digo yo...
literalmente
- nombredelatienda dígame...
- buenas, que he llamado esta mañana y me has pasado con alguien.
- ...
- es para que me vuelvas a pasar con la misma persona.
- ¿sabe con quien ha hablado?
- pues me has pasado tú, así que deberías saber con quien me has pasado.
(claro, porque mi prodigiosa memoria me permite recordar todas las voces, reconocerlas y saber con quien he pasado a quien...)
- buenas, que he llamado esta mañana y me has pasado con alguien.
- ...
- es para que me vuelvas a pasar con la misma persona.
- ¿sabe con quien ha hablado?
- pues me has pasado tú, así que deberías saber con quien me has pasado.
(claro, porque mi prodigiosa memoria me permite recordar todas las voces, reconocerlas y saber con quien he pasado a quien...)
celos
hay solo una cosa que odio mas que contestar al teléfono... si... y es tener que llamar yo...
porque si bien es cierto que cuando contestas al teléfono nunca sabes lo que te vas a encontrar, al menos solo tienes que contestar, y a malas, pasar la llamada; pero cuando eres tú la que llama a un cliente, además de no saber que te vas a encontrar, encima tienes que dar explicaciones...
que a qué viene esto?... te cuento la última llamadita de teléfono.
y te dan ganas de decirle que tú de su marido no quieres nada... pero suspiras y con voz de secretaria (muy socorrida para estas situaciones) le explicas que eres secretaria, y que te han pasado una nota para que llames a ese número y preguntes por ese señor, que encargó material en nombredelatienda y que si es tan amable le diga cuando vuelva que ya tenemos el material, y que puede pasar cuando quiera.
(adoro la confusión en las voces celosas cuando la voz de secretaria disipa sus celos y se dan cuenta de lo impropio del tonillo empleado)
y como me he quedado sola otra vez (ya no tenemos chica nueva en la oficina y para celebrarlo el teléfono no ha dejado de sonar en toda la tarde) miro todos los números a los que tengo que llamar y espero con ilusión que sea la hora de cerrar... que remedio...
porque si bien es cierto que cuando contestas al teléfono nunca sabes lo que te vas a encontrar, al menos solo tienes que contestar, y a malas, pasar la llamada; pero cuando eres tú la que llama a un cliente, además de no saber que te vas a encontrar, encima tienes que dar explicaciones...
que a qué viene esto?... te cuento la última llamadita de teléfono.
- si? - me contesta una voz femenina
- buenas tardes, está josé perez (nombre ficticio, obviamente)
- pues si, pero no... vive aquí, pero ahora no está, y se puede saber quien es usted y que es lo que quiere de mi marido!?...
y te dan ganas de decirle que tú de su marido no quieres nada... pero suspiras y con voz de secretaria (muy socorrida para estas situaciones) le explicas que eres secretaria, y que te han pasado una nota para que llames a ese número y preguntes por ese señor, que encargó material en nombredelatienda y que si es tan amable le diga cuando vuelva que ya tenemos el material, y que puede pasar cuando quiera.
(adoro la confusión en las voces celosas cuando la voz de secretaria disipa sus celos y se dan cuenta de lo impropio del tonillo empleado)
y como me he quedado sola otra vez (ya no tenemos chica nueva en la oficina y para celebrarlo el teléfono no ha dejado de sonar en toda la tarde) miro todos los números a los que tengo que llamar y espero con ilusión que sea la hora de cerrar... que remedio...
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